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La Rioja (España)

27 mar. 2014

La golondrina, elegida Ave del Año 2014 por SEO/BirdLife


La Sociedad Española de Ornitología SEO/Birdlife ha presentado a la golondrina común (Hirundo rustica) como Ave del Año 2014, con el objetivo de llamar la atención sobre la delicada situación que atraviesa esta especie.
La golondrina es una especie muy numerosa, conocida y ligada al hombre, pero en serio declive en Europa y en España, donde se enfrenta a múltiples amenazas, como el creciente uso de insecticidas en los campos y la transformación de sus lugares de cría.

Según los datos facilitados hoy en rueda de prensa por la SEO, la población ha descendido en un 30 por ciento en la ultima década (lo que supone un descenso de diez millones de ejemplares) en España, una tendencia que si continúa provocará la total desaparición de la especie en veinte años.
Incansable viajera, cada primavera regresa desde África hasta los campos de la península, su hábitat preferido, donde busca pastos, prados o cultivos, huye de la vegetación densa y anida en entornos humanizados, bajo el techo de graneros, establos o casas de labranza y resquicios de puentes o embarcaderos.
La directora de la SEO, Asunción Ruiz ha señalado hoy que "la alarmante situación de la especie debería propiciar su inclusión en la categoría de vulnerable" en el catálogo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, en sus siglas en inglés), una petición que esta organización ha formalizado ya a las administraciones aunque de momento no hay respuesta.
Ruiz ha explicado que han seleccionado este ave para "hacer un guiño a muestro medio rural, que es nuestra auténtica riqueza pero al que se está dando la espalda", y por tratarse de una especie cuyo declive alerta contra la gran amenaza del cambio climático.
Además del abandono del medio rural, la principal amenaza para esta especie, según ha explicado hoy Juan Carlos del Moral, responsable del programa de seguimiento de Avifauna de la SEO, es el creciente uso de pesticidas e insecticidas en el campo.
De costumbres diurnas, tiende a instalarse en colonias cuando encuentra un lugar propicio y desarrolla un lenguaje de comunicación oral y corporal que usa cuando detecta una amenaza, para reagrupar a las crías, durante el cortejo o cuando encuentra alimento.
Este insectívoro atrapa a sus presas sobre el agua, paredes y plantas del suelo, pero también, aunque no es precisamente veloz, tiene una habilidad asombrosa para hacerlo en el aire, con un vuelo rasante, constante y a base de quiebros.


Se reproduce generalmente entre mayo y agosto y es el macho, que vuelve antes que la hembra a las áreas de reproducción, el que elige el hogar, que después anuncia a su pareja con un vuelo en círculo y una canción.
Ambos progenitores construyen el nido, a base de bolitas de barro que recogen y fabrican en sus picos y recubren de pasto, plumas, algas y otros materiales suaves.
"No nos permitamos tener primaveras tristes", ha señalado Asunción Ruiz, quien ha añadido que "un campo sin golondrinas es un ambiente poco saludable también para las personas".
Las hembras depositan de dos a siete huevos blancos con manchas rojizas y ella se encarga de casi toda la incubación, que dura entre 14 y 19 días, aunque la alimentación de las crías y la limpieza del nido corre por cuenta de ambos.
El nido en el que criaron por primera vez es reutilizado para la segunda y reparado y vuelto a usar en años siguientes, hasta 10 o 15 años si el mantenimiento es el adecuado.
Recién elegida Ave del Año 2014, la golondrina contará con programas de conservación en los lugares de invernada gracias a una campaña de captación de fondos que la SEO/Birlife lanzará este año y que se destinará a los países africanos donde en los que busca refugio en invierno.

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