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La Rioja (España)

7/6/08

El ibis eremita logra reproducirse en libertad, por primera vez en 500 años

Una pareja de ibis eremita, cuyos miembros nacieron en cautividad en el Zoobotánico de Jerez, ha anidado en los acantilados del Parque Natural La Breña y Marismas del Barbate –en suelo de Defensa-. Este hecho supone un hito en la conservación de una de las aves más amenazadas del planeta (en los últimos años se ha perdido el 96 por ciento de la población mundial), pues las últimas colonias de ibis en España se han datado en el siglo XV. Y certifica el buen funcionamiento del Proyecto Eremita, ejecutado por la Consejería de Medio Ambiente. Las poblaciones de este ave han sufrido un dramático declive a lo largo de los últimos siglos, provocado por la perdida de hábitat, persecución, y molestias causadas por el hombre, contaminación en tejido por pesticidas y la agricultura intensiva.

Una pareja de ibis eremita (Geronticus eremita), cuyos miembros nacieron en cautividad en el Zoobotánico de Jerez, ha anidado en los acantilados del Parque Natural La Breña y Marismas del Barbate. Este hecho supone un hito en la conservación de una de las aves más amenazadas del planeta (en los últimos años se ha perdido el 96 por ciento de la población mundial), pues las últimas colonias de ibis en España se han datado en el siglo XV.

A pesar de que otros países como Austria o Israel habían puesto en marcha iniciativas similares, el nido que esta pareja tiene en los acantilados de este espacio protegido gaditano certifica el buen funcionamiento del Proyecto Eremita, ejecutado por la Consejería de Medio Ambiente en colaboración con el Zoobotánico de Jerez bajo el asesoramiento científico de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y el Grupo Internacional de Expertos en Ibis Eremita (IAGNBI). Hasta la fecha nunca se había conseguido que ejemplares de esta especie nacidos en cautividad se aclimatasen al medio natural e iniciasen las pautas de reproducción.

Se da la circunstancia de que las aves que integran esta pareja nacieron en cautividad en el Zoo jerezano en 2004 en el marco del programa de cría en cautividad del Proyecto Eremita. Fueron criadas a mano por los voluntarios, primero en el Zoobotánico y posteriormente en las instalaciones que gestiona la Consejería de Medio Ambiente en la Sierra del Retín.

Tras un prolongado periodo de aprendizaje y aclimatación al medio (en el que se alternaron periodos de cautividad y sueltas temporales), estas aves han permanecido en libertad desde noviembre de 2006, formando parte de un grupo de una veintena de ibis eremita que, tras su liberación experimental, se han asentado en la costa del Sur de Cádiz.

Al inicio de la presente temporada de cría el macho que ahora anida en los acantilados se había emparejado con otra hembra e, incluso, habían llegado a construir un nido en una de las instalaciones de cría ubicadas en El Retín. Antes de la puesta la hembra enfermó y los técnicos del proyecto tuvieron que trasladarla al Zoobotánico para someterla a un tratamiento de cura. El macho se volvió a emparejar con otra hembra y ahora la pareja incuba sus huevos a la espera de que en las próximas semanas acaben eclosionando, certificando el éxito de la cría en libertad y abriendo una nueva y valiosa línea de conservación en pro de una de las aves más amenazadas del planeta.

El ibis eremita es un ave colonial, con un tamaño medio de 70 a 80 centímetros de altura, que habita en zonas áridas o semiáridas de estepas, pastizales y campos de cultivo. Esta especie, que se alimenta principalmente de insectos y de pequeños vertebrados, nidifica y tiene su refugio en cortados y acantilados costeros. Las poblaciones de Ibis eremita han sufrido un dramático declive a lo largo de los últimos siglos, provocado por la perdida de hábitat, persecución, y molestias causadas por el hombre, contaminación en tejido por pesticidas y la agricultura intensiva.

PROYECTO EREMITA

La Consejería de Medio Ambiente, según informa en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, puso en marcha en 2003 el Proyecto Eremita, que finalizará su primera fase en 2008 año, y continuará durante los próximos años para desarrollar los nuevos retos de conservación que ha trazado el desarrollo de esta iniciativa que persigue el objetivo de depurar técnicas que faciliten el en el futuro el establecimiento del colonias silvestres de esta especie en el medio natural, partiendo de ejemplares criados en cautividad en colecciones zoológicas.

Esta experiencia se desarrolla en el Zoobotánico de Jerez y en la comarca de La Janda, en una zona propiedad del Ministerio de Defensa que reúne condiciones muy favorables para la especie. Se pretende contribuir al conocimiento de la biología del ibis eremita, la sensibilización de la población de la zona sobre su crítica situación y su conservación, al depurar la técnica de suelta más adecuada para fijar colonias estables en el futuro a partir de aves procedentes de cautividad.

Durante el año 2003 se llevó a cabo un estudio de campo para conocer la disponibilidad de hábitat y alimento adecuados para la especie. Durante los años siguientes se ha venido realizando la suelta, seguimiento y posterior captura de entre 25 y 30 aves cada año. Estas proceden de la colonia cautiva del Zoobotánico de Jerez y, a su vez, del programa internacional de cría en cautividad para esta especie. La técnica que hasta el momento ha resultado más eficaz en experiencias llevadas a cabo en otros países, consiste en la crianza a mano por parte de personas que hacen las veces de ‘padres adoptivos’, acompañando a las aves en sus primeros vuelos y enseñándoles dónde obtener alimento y refugio.

PRESENCIA HISTÓRICA

En el pasado lejano el ibis eremita presentaba poblaciones por toda la cuenca mediterránea, incluida la Península Ibérica donde se han hallado restos fósiles en cuevas del sureste y Gibraltar. Hasta hace aproximadamente un centenar de años presentaba poblaciones distribuidas por diferentes puntos de Europa central, norte de África y zona Este del Mediterráneo, pero ya a finales de los años 80 se conocía únicamente la existencia de dos poblaciones disyuntas (muy separadas entre sí), una de carácter residente distribuida por Marruecos y Argelia y otra, de carácter migrador, en Turquía. Esta última se consideró extinta en estado silvestre en 1989.

Actualmente se conoce la existencia de dos poblaciones naturales, una localizada en el suroeste de Marruecos formada por dos colonias reproductoras y que con unos 300 ejemplares constituye la población más estable en libertad, y otra de reciente descubrimiento, localizada en la región de Palmyra, en Siria que cuenta con tan solo media docena de individuos.

Al contrario que el resto de especies de la familia de los ibis, su hábitat se localiza entre las zonas tropicales y templadas, normalmente en regiones áridas con zonas escarpadas, fisuras, abrigos y repisas en las rocas. Su dieta es variada dependiendo del hábitat que exploten. Las presas más típicas son ortópteros (grillos, saltamontes, langostas), dermápteros (tijeretas), coleópteros (escarabajos), formícidos (hormigas y sus huevos), isópodos, arañas, escorpiones, moluscos y pequeños reptiles.

ENCUENTRO INTERNACIONAL DE EXPERTOS EN VEJER

Vejer de la Frontera acogerá desde el 27 de septiembre al 1 de octubre el tercer encuentro del Grupo Internacional Asesor del Ibis Eremita (IAGNBI). Esta cita reunirá en torno a una veintena de expertos y responsables de la gestión del ibis eremita en Marruecos, Siria y Turquía, donde aún quedan poblaciones silvestres o semisilvestres, con otros expertos de países como Austria, Alemania, Gran Bretaña y España, donde se llevan a cabo programas de investigación y conservación.

Este encuentro debe convertirse en un foro de encuentro para el personal que trabaja con la especie donde se analizarán diferentes aspectos relativos a la conservación de la especie, la evolución de sus poblaciones en libertad y cautividad. Asimismo, se pondrán sobre la mesa los avances que han logrado los proyectos de investigación y las estrategias que se deben desarrollar para implementar el Plan internacional de Conservación del ibis eremita.