CORREO
La Rioja (España)

22 abr. 2013

Reducción de población de Aves.

Los nuevos hábitos humanos reducen la población de especies de aves hasta un 60%.

El alcaudón real ha pasado en 15 años de 360.000 ejemplares a 144.000, según datos de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife).
El mochuelo, la golondrina y la lechuza muestran un declive de un 40%.
El número de aves urbanas y rurales ha descendido un 34% en 15 años.
La acción humana ha cambiado a lo largo de la historia las costumbres de multitud de especies. Estos cambios no han modificado solo su comportamiento, también han convertido su existencia en una lucha por la supervivencia.
Esta tendencia se ha acentuado en España en los últimos 15 años (1998-2012), en los que el número de aves urbanas y rurales ha descendido en un 34%, según datos recogidos por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife).

Especialmente significativo es el bajón de especies que son frecuentes en los ambientes rurales, como el alcaudón real, cuya población ha sufrido un disminución del 60%, pasando de 360.000 ejemplares a 144.000. Otros como el mochuelo y la lechuza muestran un declive de casi un 40%.

"La pérdida de la agricultura intensiva y la cada vez más frecuente utilización de insecticidas, herbicidas y otros productos son las principales causas", señala Del Moral, que destaca que en medios agrarios el descenso en 15 años ha sido del 13,4%.

La evolución también es negativa en el caso de la tarabilla común y el cernícalo vulgar, con un descenso del 30%, la alondra (26%), el alcaudón común (13%) o la collalba rubia (10%).

La caza, como práctica de ocio, es otra de las razones que explican el descenso de especies como la codorniz, la tórtola europea y la perdiz, que presentan un déficit que ronda el 30%.

En los medios urbanos también están menguando las poblaciones de algunas especies. SEO/ BirdLife estima que en los últimos 15 años la población de aves asociadas a estos entornos ha bajado un 20,5%.
Ocho millones menos de gorriones

Es el caso del gorrión común, una especie que resulta muy familiar para todos, cuya población ha descendido en España en 8.456.000 ejemplares, pasando de 163.000.000 a 154.524.000 (5,2%).

"Hay varios factores que pueden explicar estas cifras como las nuevas construcciones arquitectónicas (que impiden que los gorriones aniden en ellas por su falta de huecos), la limpieza de los parques (que elimina el alimento), el aumento de la población de palomas (que ocupan su espacio y compiten con ellos por el alimento) o la contaminación (que les provoca un estrés biológico que disminuye su nivel reproductivo y aumenta su mortalidad)", explica  Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Estudio y Seguimiento de Avifauna, que añade que "en algunas capitales europeas como Londres y Praga ya se han extinguido".

En el mismo periodo también ha experimentado un acusado descenso en su población la golondrina, otra especie habitual en los entornos urbanos que ha perdido más de un 40% de su población, pasado de 29.000.000 de ejemplares a 17.110.000.

Cambios positivos.
Sin embargo, los cambios que han sido negativos para algunas especies han favorecido a otras, como ha sucedido con el pinzón vulgar, la paloma torcaz o el pico picapinos.

"El aumento de la superficie forestal ha permitido la maduración de muchos bosques y como consecuencia de ello las aves ligadas a este medio han tenido una evolución positiva", afirma Juan Carlos del Moral.

Casos llamativos son los del agateador común, cuya población ha crecido de 1998 a 2012 en un 62%, y la oropéndola, con un 54% más. Según SEO/ BirdLife, las especies de aves asociadas a medios forestales han crecido en un 44% en los últimos 15 años.

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